Sobre la movilización del 8m: por la organización clasista de la mujer trabajadora

Escribe Adriana R., 22 de marzo del 2022

Alrededor de 300mil personas se movilizaron el 8 de marzo en distintos puntos y horarios. Nuevamente este año, la dirección de la organización de la jornada la tuvo la Coordinadora Feminista 8 de Marzo (CF8M), planteando en su consigna convocante la frase: “Huelga feminista. Vamos por la vida que nos deben”. Esta consigna se vincula a las conclusiones que plantearon en los reducidos Encuentros plurinacionales “de las y les que luchan”, donde ya se ha hecho costumbre que omitan de las actas y resoluciones, los planteos que se llevan desde las organizaciones y mujeres de la izquierda clasista.

El intento de cooptación al movimiento de mujeres

La consigna se argumenta desde la CF8M por un nuevo periodo de mejorías para las mujeres, por la retirada del gobierno de Piñera “enemigo de las mujeres, luchadores y disidencias”, y la asunción del gobierno de Boric “el primer gobierno con contenido feminista”. En las conclusiones del Encuentro Plurinacional, se hizo un llamamiento al cambio de actitud hacia el Estado, no siendo mas necesaria la “confrontación directa”, sino la apertura al dialogo, tomando en cuenta la presencia mayoritaria de funcionarias mujeres con el record histórico de ministras mujeres y feministas.

En las entrevistas de diversos medios realizadas a la dirigencia de la cf8M, estas destacaron “los avances y las expectativas en el proceso convencional”, contando con la presencia de escaños de la CF8M y de las mujeres organizadas en los territorios, comunidades originarias y disidencias, sin ningún señalamiento a los límites del Acuerdo por la Paz. Plantearon a su vez, acompañar y reforzar el proceso, donde se han aprobado iniciativas de norma que significan un avance a las demandas de las mujeres, como lo es el aborto, seguro, legal y gratuito. Al respecto, señalamos que si bien esta iniciativa de norma ha tenido una gran adhesión en las firmas virtuales, implicará profundizar la movilización hacia su votación en el Congreso, y advertimos a la vez, que las bancas de derecha que rechazaran el proyecto de ley, ya han presentado por medio de ONG de la iglesía, una iniciativa de norma constitucional que defiende la vida desde la concepción, pudiendose generar una posible contradicción normativa en el caso que se aprobara.

Por otro lado, el discurso leido en el acto central, acentuó la denuncia a una cultura machista y patriarcal fomentando la política separatista y señalando la responsabilidad hacia los varones. En este sentido, la huelga feminista, ha abandonado cualquier método de preparación desde la experiencia histórica de la clase trabajadora. Se ha rechazado la convocatoria a asambleas en los lugares de trabajo, reuniones con sindicatos para discutir el pliego reivindicativo y convocar a las centrales a que garanticen la paralización, evitando cualquier sanción o despido. El motivo del alejamiento de esta perspectiva es que chocaría con el carácter “feminista”, restandole protagonismo a las mujeres. Frases como que los “machitos” deberían quedarse en el trabajo (haciendo el rol de rompe huelgas) o en la casa (una suerte de inversión del sometimiento domestico) son reiteradas como proclama. Sin embargo, en el escenario estuvieron ausentes las mujeres trabajadoras, que vienen denunciando la persecución sindical, la precarización y la judicialización como es el caso de las trabajadoras de Tottus.

De esta forma, dentro del movimiento de mujeres, se fomenta un politica de desclazamiento con la confrontación hacía los varones, motivándose la injerencia de sectores reaccionarios y radicalizados como las denominadas TERF, que plantean una persecución a las mujeres travestis, trans y gay. Y si bien las disidencias lograron arrancar unos minutos de lectura en el acto, en simultaneo fueron golpeadas en los distintos puntos de la marcha, generandose la infiltración de servicios que aprovecharon las circunstancias para fomentar la provocación, dejando el salado de varios heridos y heridas con armas blancas. En este caso, señalamos la plena responsabilidad a la dirección de la CF8M, que busca despolitizar en pos de desviar la denuncia al Estado por sus compromisos con el gobierno entrante.


La actividad clasista e internacionalista de la izquierda

Se ha logrado conformar una base organizativa de confluencia de organizaciones de izquierda, organizaciones de mujeres clasistas y organizaciones del feminismo socialista, donde se impulsó la necesidad de una actividad independiente y mixta para plantear una alternativa clasista, socialista, internacionalista y antimperialista al feminismo de conciliación de clases. En la misma participaron organizaciones como Pan y Rosas (PTR), Isadoras (MST), Fuerza 18 de Octubre, Movimiento Internacional de los Trabajadores (MIT) y la Corriente Clasista de Trabajadoras (CCT) en el Partido Obrero Revolucionario.

Se redactó un documento que señaló el origen histórico revolucionario y clasista de la fecha, levantando las reivindicaciones de la clase trabajadora en su conjunto, donde la lucha por la mujer se inscribe en su carácter de doble opresión. Se impulsó un acto de agitación política por la lucha contra el programa de rescate capitalista, que agudiza la explotación en el marco de la crisis humanitaria provocado por la crisis financiera, pandémica y de guerras imperialistas. Se planteron como consignas la autodeterminación de los pueblos, la unidad internacional de la clase trabajadora contra la guerra y la expulsión del imperialismo de la OTAN y de Rusia de los territorios en pugna.

Se denunció el rol conciliador de la CF8M, los límites del programa de Apruebo dignidad, las tentativas fascistas y el rol de la CC como satélite del Estado. La necesidad de impulsar la unidad internacional de las mujeres y la clase trabajadora, la independencia política del Estado y la Iglesia que tienen la responsabilidad política de la persecución y opresión.
Si bien en esta confluencia, han emanado diferentes caracterizaciones y orientaciones -y no se ha madurado en garantizar una columna donde los
compañeros pudieran participar sin exponerse a represalias-, se presenta el acuerdo de la necesidad de avanzar en instancias de debate político y actividades conjuntas.

En este sentido, desde la Corriente Clasista de Trabajadoras y el POR hemos venido planteando la necesidad de un Frente único de lucha, la convocatoria a plenarios, asambleas hacia un congreso de bases, donde discutamos un programa, plan de lucha, la vigencia de la consigna
Asamblea constituyente, libre y soberana como instancia transicional hacia el Gobierno de la clase trabajadora. Avancemos en esta perspectiva.