Sobre el fracaso en Temucuicui: los límites de la cooptación

Escriben Víctor Sánchez y Álvaro Jiménez, 16 de marzo de 2022.

El bloqueo a la comitiva presidencial en la Comunidad Autónoma de Temucuicui da cuenta de los límites de la política de concesión y cooptación con la que el Estado espera garantizar la paz capitalista en Wallmapu. Puesta en perspectiva, la visita es parte de un plan mayor que busca utilizar la desescalada del estado de excepción para contener las recuperaciones territoriales y establecer un dialogo de conciliación entre las comunidades y los propietarios de la zona.  

Como primer paso en esa dirección, se intentó visitar a la familia del comunero asesinado el año 2018, por Fuerzas Especiales de Carabineros (FFEE), Camilo Catrillanca, lo que fue impedido con disparos al aire y barricadas. Como lo señaló el alcalde de Ercilla, y luego por los mismos comuneros, con la medida se buscó dar cuenta de la negativa a comenzar unilateralmente el dialogo, pasando por alto a sus autoridades y, sobre todo, sus demandas, como la restitución de tierras y la libertad de los presos. Debido a la acción, la comitiva debió abandonar el lugar, insistiendo con la reunión en la municipalidad de Ercilla en medio de un violento despliegue militar, que, en palabras de medios Mapuche, “recordaban a los gobiernos de la concertación y la derecha”. La reunión se enfocó en cuestiones de reparación y en las posibilidades de ir generando nexos con las comunidades en resistencia.

La maniobra de Siches en Temucuicui fue claramente un fracaso, ya que la tentativa de cooptación del nuevo gobierno no representa un punto de ruptura con la política los últimos gobiernos que, bajo la presión de multigremiales que actúan con métodos paramilitares, como APRA, no han hecho más que avanzar hacia la militarización del Estado chileno contra el pueblo Mapuche. Por el contrario, sin la intención de reconocer la autonomía y libertad de los Mapuche sobre su territorio ancestral, la política de cooptación del nuevo gobierno representa el complemento de la política represiva de los anteriores. Por eso el intento de ingresar a las comunidades pasando por alto sus condicionamientos, solo logró aumentar la tensión.

Sin una dirección política que reconozca el derecho a la autodeterminación del pueblo – nación) Mapuche y la necesidad de la unión internacional de la clase trabajadora, que oponga a la administración extraterritorial (policiaca) centralizada, la autoadministración territorial de las regiones en todas las esferas de la vida social; la derecha refuerza el discurso fascista contra la retirada del estado de excepción, asegurando que “con organizaciones armadas no se dialoga”. Al mismo tiempo, profundiza las desconfianzas del movimiento Mapuche, ante la utilización de la fuerza para ingresar en territorio autónomo, tildar de violentistas a quienes realizaron la acción y utilizar el “dialogo” para poner en el centro nuevamente la “ausencia de Estado” en el territorio.  

Lo que Boric no puede entregar

El problema de fondo en wallmapu es que la política del gobierno se encuentra en la contradicción entre, por un lado, las relaciones capitalistas en Wallmapu, y por el otro, las reivindicaciones históricas del pueblo Mapuche. Entre la defensa estatal de la gran industria forestal y su propiedad privada sobre la tierra, y el derecho a la autodeterminación del pueblo Mapuche sobre territorio ancestral. En este escenario, la política que el gobierno intenta implementar antepone los intereses de la propiedad privada, recubierto con el manto de un proceso de conciliación que, así diseñado, es imposible.

El diagnostico de base de Boric y cía., es decir, la “ausencia de Estado”, es hipócrita porque omite los millonarios recursos que el Estado chileno ha invertido en la militarización del Wallmapu con el objetivo de quebrar la resistencia mapuche y, hoy, es la base de una política reaccionaria, a través de un comité compuesto por los ministerios de Interior, Obras Públicas, Defensa, Desarrollo Social, Salud y Educación. Según palabras del nuevo delegado presidencial, Raúl Allard, el objetivo de este comité interministerial, que se reunirá una vez por mes en la zona, es avanzar en el camino del “diálogo, con paz social y justicia” (EMOL 18-03-22), para preparar el camino para un plan de inversiones que opere un relanzamiento capitalista de la región.

La solución al problema del destino de cada nación solo la encontraremos en la lucha por la transformación de las condiciones materiales de su existencia, comenzando por el territorio. Y el derecho a la autodeterminación en cada nación es la lucha más eficaz contra la opresión del Estado capitalista. Sin embargo, como proletarios internacionalistas entendemos la lucha del pueblo-nación Mapuche como un eslabón fundamental en la lucha contra el capital y su Estado. Un objetivo al que hay que avanzar mediante la unidad entre el pueblo nación Mapuche, la clase obrera y todas las clases oprimidas, detrás de un programa que plantee la restitución de tierras, la desmilitarización del Wallmapu, la implementación del Convenio 169 de la OIT, la derogación de la Ley “antiterrorista”, el juicio y castigo a los responsables políticos y materiales de la represión y asesinato de comuneros, la libertad inmediata a los PPM,

Por un congreso de bases y una constituyente libre y soberana, como instancias transicionales al gobierno de la clase trabajadora.