Repudiemos el ataque chauvinista contra los migrantes

Por: Mauri Colón. 26 de Septiembre de 2021

Bajo el lema “No+ilegales”, al menos 5000 chilenos, en la ciudad de Iquique en el norte del país andino, se movilizaron contra los migrantes  de orígen mayormente venezolano y colombiano.

En un clima tenso y de hostilidad hacia los inmigrantes, los manifestantes cantaron el himno de la ciudad y desfilaron unas 10 cuadras, desde el casco histórico de Iquique hasta la playa ubicada sobre el Pacífico, con banderas chilenas y pancartas con consignas como: “no más inmigración ilegal” y “Chile es una república que se respeta”. El punto más candente de la nefasta tarde se dio cuando manifestantes más radicales se dirigieron a un pequeño campamento de migrantes y quemaron en una barricada sus pocas pertenencias: carpas, colchones, bolsos, frazadas, juguetes y hasta cochecitos de chicos, hacían sonar sus cacerolas y coreaban “no más migrantes”. La mayoría de estas personas están en situación de calle por lo que esta acción complicaría su subsistencia aún más. Según los relatos de los propios migrantes, hay personas que llevan más de 15 días sin conseguir agua potable ni alimentos suficientes.

La movilización de cuño Facsista ocurre un día después del desalojo de un campamento en la plaza Brasil, donde desde hace un año pasaban la noche los migrantes más pobres y sin papeles que no pueden llegar a Santiago. En un comunicado, Carabineros explicó que tenían la orden de desalojar y recuperar el espacio público, pero no de reubicar a las personas. El operativo montado por las fuerzas represivas, dejó al menos un herido y cinco detenidos. La medida fue rechazada por algunos sectores políticos y organismos de Derechos Humanos.

Rápidamente, las responsabilidades fueron echadas. El gobernador de la región de Tarapacá, José Miguel Carvajal, responsabilizó de la crisis migratoria en el norte chileno al gobierno del presidente Sebastián Piñera y criticó que ni él ni el alcalde de la ciudad fueron alertados del desalojo de la plaza Brasil.

La situación agudiza una crisis migratoria que se ha generado durante meses en el norte del país, especialmente en torno a la comuna de Colchane, en la frontera con Bolivia.  Esta es la zona por donde ingresan los migrantes para luego trasladarse por el país. Se calcula que más de 23.000 migrantes ingresaron de manera irregular a Chile por pasos no habilitados entre enero y julio de 2021, según cifras del Servicio Jesuita Migrante.

En un giro político del  gobierno que pasó de  la solidaridad migratoria con los venezolanos en 2018, cuando les ofrecía unas visas exclusivas para que “tuvieran oportunidades en Chile”, a pasado a la expulsión de  centenares de migrantes irregulares en lo que va de 2021, una decisión en ocasiones cuestionada por los tribunales chilenos que afirman que en ciertos casos se vulneran derechos básicos de los deportados. El gobierno ha señalado en las últimas horas que retomarán la política de expulsiones, así lo dejó en claro el ministro del Interior, Rodrigo Delgado,  que respondió a las críticas diciendo  que el Gobierno va a seguir fortaleciendo el plan de fronteras “para poder detener el paso de personas que quieren ingresar a Chile de manera clandestina”. A la vez, reiteró que va a retomar las deportaciones masivas de migrantes.

La crisis Capitalista agudizada por la pandemia, el estrangulamiento de  la naturaleza que provocan tragedias climáticas, con mayor frecuencia y fuerza, hacen cada vez más agudas las oleadas migratorias. Abajo las fronteras, migrar no es delito. Por la unidad socialista de América Latina en defensa de los migrantes.