Piñera militariza el Wallmapu: ¡Fuera los milicos y las fuerzas policiales del territorio!

Por: Mauri Colón y Camila Millaray, 14 de octubre 2021

En el marco de la brutal represión ejercida por las fuerzas policiales-que tuvo como saldo la muerte de Denisse Cortés Saavedra-, durante la manifestación en el día de la resistencia de los pueblos originarios,s, al día siguiente, Sebastián Piñera decretó el Estado de Excepción durante 15 días, medida que ya se le hacía guiño en el debate presidencial que realizó el encuentro regional de las empresas 2021 (Erade). Debate que estuvo marcado por la situación de conflicto en el Wallmapu, pues agrupó a los principales empresarios del sector, que venían ejerciendo una fuerte presión al gobierno para implementar la medida, implicando el envío de las Fuerzas Armadas a las provincias de Biobío y Arauco (región de Biobío) y en las provincias de Malleco y Cautín (región de La Araucanía). El mandatario además se refirió a las protestas de comuneros mapuches como una “grave alteración al orden público”.

Así, en las 72 comunas de esas regiones – 40 comunas de la Región del Biobío y a 32 de La Araucanía– donde rige el Estado de Emergencia se verán limitadas las libertades de reunión y traslado y se permitirá que las fuerzas armadas apoyen labores policiales. Esto en medio, de la creciente ola represiva contra el pueblo mapuche que lleva más de 500 años de despojo de su territorio por parte del Estado chileno, “la pacificación de la Araucanía”, no fue más que una política de usurpación de las tierras para negocio de los privados. Recordemos que esta zona es uno de los corazones del capitalismo chileno, que es responsable del 8% de las exportaciones del país, dónde la industria maderera tiene una central importancia. También, es la sede histórica de la lucha y resistencia del pueblo Mapuche contra la apropiación capitalista de sus tierras ancestrales, dónde más de 1,7 millones entre los 19 millones de habitantes, demandan la restitución de tierras, que están en manos de empresas forestales y hacendados. La lucha por la autodeterminación de los pueblos es una demanda legitima del pueblo nación-mapuche, en la recuperación de sus tierras.

Piñera, que está inmerso en una gran crisis política debido a sus negociados y evasión impositiva en los paraísos fiscales y dónde asiste a un derrumbe de su aprobación donde en apenas una semana, pasó del 22% al 15%, ha justificado la medida diciendo que busca “poder proteger a la población, para resguardar el orden público y el estado de derecho”, ante los “los graves y reiterados hechos de violencia vinculados al narcotráfico, al terrorismo, al crimen organizado, cometidos por grupos armados”. A su vez, anunció que las cuatro provincias del Biobío y La Araucanía, quedarán bajo el mando de un almirante y un general, respectivamente. Si bien Piñera mencionó que no era una medida contra los pueblos originarios, bien sabemos que ha sido una política sistemática la criminalización, persecución y represión en el wallmapu, que ha cruzado a los distintos gobiernos de turnos en los últimos 30 años. Pues no podemos dejar de mencionar, la implementación del “comando jungla” ideado en el gobierno de Bachelet e implementado con Piñera, sumado a las decenas de comuneros asesinados por las fuerzas policiales, Alex Lemun, Matías Catrileo y Camilo Catrillanca, entre algunos.

La militarización llevada adelante por el estado chileno, responde a contrarrestar las movilizaciones y el ascenso de las luchas del pueblo Mapuche. Pues a pocos meses de las elecciones, y ante el derrumbe de los partidos del régimen, donde la derecha lleva la delantera y el oficialista Sichel ha caído en su adhesión de votos, Piñera decreta esta medida “como un salvavidas” para los sectores más reaccionarios y conservadores que reclamaban el anuncio hace meses, entre ellos el ultra derechista Kast que salió a adjudicarse el anuncio de esta medida represiva. Y al gremio de los camioneros que mantenían movilizaciones para “terminar con la ola de violencia”. Este anuncio criminal y represor es una campaña contra la lucha política y social levantada por el pueblo mapuche.

Es por ello, que se hace necesario repudiar esta medida que viene a profundizar la militarización de siglos en el Wallmapu, e impulsar la lucha inmediata por la desmilitarización, fuera los milicos y las fuerzas policiales, juicio y castigo a todos los responsables políticos y directos de los atropellos a los DDHH, la autodeterminación del pueblo-nación mapuche y la restitución de sus tierras, el desmantelamiento de las fuerzas represivas, el respeto al convenio 169 de la OIT y la libertad de todos los prisioneros políticos mapuche. Solo la movilización independiente y la unidad de los trabajadores con el pueblo mapuche podrán cumplir con este programa y llevarlo adelante.