“No es Irak, tampoco es Afganistán; es chile”

Escribe Luciano Newen, 11 de noviembre del 2021

Es, de hecho, la frase que circula en las redes junto a una fotografía que por su pose también recordó a la guerra de Vietnam. En efecto, por cadena nacional Piñera sostuvo que con los sucesos del miércoles 3 de noviembre “Chile fue víctima de un ataque”, pues la armada y el ejército habrían sido emboscados “por violentistas con armas de grueso calibre”, donde “se incautaron armas de fuego, un fusil y un vehículo robado”. Con esto Piñera contradice los testimonios, videos y declaraciones que circulan por las redes, y alimenta el repudio de las comunidades, del activismo y de los obreros conscientes.

Mintiendo para criminalizar, Piñera luego responsabilizó de los sucesos a “los terroristas”. Con esto avaló el estado de excepción, y recordó que es una medida constitucional y que no transgrede el estado de derecho. Aclaró que en esta medida las FFAA no reemplazan a carabineros, pero que sí colaboran con apoyo logístico, tecnológico, de comunicaciones y personal. Piñera reivindicó a las fuerzas represivas por cumplir con el deber que establecen las leyes porque “su objetivo es proteger la vida y la integridad física, resguardar la propiedad, los bienes y el orden público, y combatir el robo de madera y el terrorismo, y ponemos toda información a disposición de la Justicia”.

Las reivindicaciones de los pueblos originarios están pendientes, y el parlamento es cómplice de la represión piñerista. Los intereses capitalistas en el Wallmapu son asegurados en base a una política de criminalización, guerra y depredación ambiental, tal y como han perfilado los gremios patronales, incluidos latifundista y forestal reunidos en la CPC y la SNA. Por eso mataron al comunero Jordan Yempi.

No recortar sino aumentar el presupuesto a las FFAA y Carabineros por parte de los partidos del régimen es una política anti obrera porque blinda al Estado capitalista frente a un nuevo estallido. Nuevamente, el estado y sus agentes son los absolutos responsables de la muerte del comunero y los heridos.

Expulsar las fuerzas represivas será posible y efectivo con la unidad del conjunto de los trabajadores. Hay huelgas y mucha deliberación política. A propósito de la coyuntura de la CC, varios espacios como el Cabildo Sindical Constituyente de la CUT, los encuentros del Eje Sindical Constituyente, la plenaria del Congreso Nacional de Educación 2021 del Colegio de Profesores, y el 1° Congreso por la nacionalización de los bienes públicos, comunes y mineros se abren al debate. Los trabajadores deben participar en ellos defendiendo la deliberación y los métodos organizativos y resolutivos propios de la democracia obrera.

Ante la coyuntura en el Wallmapu, proponemos debatir: Anulación del decreto del estado de excepción constitucional en la Araucanía. Retiro de las fuerzas de ocupación militar avaladas por los partidos del régimen del Wallmapu. Inmediata restitución a las comunidades de sus tierras usurpadas. Aplicación del convenio 169-OIT y libertad inmediata e incondicional ahora de los presos. Fin a los allanamientos y persecuciones a los mapuche. Fin al presupuesto para represión y desmantelamiento de las fuerzas represivas del GOPE, FF.EE. y Comando Jungla. Juicio, castigo y cárcel común a los responsables políticos y materiales de todos los crímenes del Estado.