MEMORIAS EN RESISTENCIA POR LA LUCHA DISIDENTE

Escribe Enid Faúndez, 10 de septiembre 2021

Lucha Disidente como otra Dimensión de la Revolución Política Obrera

Durante toda la historia de la humanidad se han aplicado prácticas de diferenciación y jerarquización para justificar la dominación social y profundizar la división social del trabajo; creando nichos orientados a la producción y reproducción de la vida, pilares fundamentales del capitalismo; en este escenario, la diversidad sexo genérica surge como una micro revolución política y que se suma al amplio grupo de las minorías sociales excluidas y dominadas (Pueblos originarios, inmigrantes, personas marginalizadas y/o racializadas, etc.). 

Si bien la lucha de las disidencias sexo genéricas en sus inicios se dio en torno a la obtención de derechos y mejor calidad de vida para sectores burgueses y pequeño burgueses; no es sino hasta que en EEUU estas luchas tomaron otras especificidades y se vincularon al movimiento de liberación afroamericano contra las políticas raciales y contra la precariedad de la vida; favoreciendo así la agudización de la lucha de clases que culminó con la revuelta de Stonewall el 28 de junio de 1969; abriendo el tránsito de luchas reformistas liberales a ser parte integral de las libertades democráticas de masas.

Resistencia Disidente Durante la Dictadura Chilena.

Hace 48 años en Chile se daba inicio a 17 sangrientos años de dictadura en que la burguesía restauraba la dominación arrebatando el sueño del socialismo de la mano de Allende y la UP; el resultado, más de 3 mil asesinatos y más de 40 mil víctimas de violaciones a los DDHH, posteriormente durante el gobierno de Patricio Aylwin se iniciaron comisiones de verdad y reconciliación dando a conocer el informe Rettig y Valech, informes que no contemplaron ninguna categoría de violencia político sexual contra las disidencias sexo genéricas que en aquellos años eran reprimidas, discriminadas e incluso castigadas legalmente -Conforme al artículo 373 del Código Penal “Grave ofensa a la moral y las buenas costumbres”-.

Duros testimonios surgieron del olvido social hasta nuestros días; como el de la trabajadora sexual “Paloma” sobreviviente de tortura y persecución  política; o los testimonios presentes en el libro “Bandera Hueca: Historia del Movimiento Homosexual de Chile” de Víctor Hugo Robles, donde se relatan las historias de la “Chela” y la “Lety” asesinadas en manos de militares. También testimonios como el de “Mónica Briones”, que fue el primer caso documentado en Chile de un crimen de una mujer lesbiana motivado por su orientación sexual y del cual se sospecha como victimario un funcionario de las fuerzas armadas.

Si bien hay numerosos casos de crímenes y testimonios; en muchos de ellos se menciona que la orientación sexual fue un agravante más en el nivel de tortura; frente a ello, el sobrevivir no daba mayores esperanzas en una sociedad que les discriminaba del trabajo, que les separaba por tener VIH y que la precariedad les empujó a vivir en la miseria y posteriormente una vejez llena de irregularidades y carencias. Por lo tanto, el sector LGBTIQ+ de la clase obrera sufrió de manera redoblada la opresión de clase que ya ejercía el estado, las instituciones y su clasismo, las fuerzas armadas, grupos sociales fascistas y la iglesia en contra de la clase obrera en su conjunto, situación que sistemáticamente persiste hasta el retorno de la “democracia” y hoy sigue presente golpeando con inusitada crueldad a las clases sociales más precarizadas.

La Violencia Sexual como Arma Política

Desde una perspectiva de desarrollo histórico, la primera Revolución Industrial se caracterizó por la aceleración de las formas de producción y la noción del humano como un apéndice de la máquina; no obstante con el desarrollo tecnológico se difumina el concepto de “industria” esencialista y tanto el “cuerpo y sus interrelaciones” pasaron a ser el motor del sistema; cualquier cambio de orden en esta base pone en peligro el modelo económico y de producción capitalista; ya sea, desde la emancipación de la mujer al surgimiento de las disidencias y la forma de mantener a raya estas micro revoluciones es a través de la precariedad, al control a través de la mezquindad, la violencia y el desamparo social –Precariedad no como un hecho natural; sino artificial y con una finalidad específica-; este nuevo tránsito se podría resumir como el tránsito de la máquina a proyecto: “con el cuerpo y sus interrelaciones como espíritu del capitalismo”; de ser el apéndice de la máquina en un despacho cerrado, pasamos a ser un proyector de deseos y necesidades en una apertura global –pero altamente limitada y excluyente producto de divisiones de clase-.

Entonces, caracterizamos la Violencia Política Sexual (En adelante VPS) como una herramienta que usa la burguesía junto al patriarcado que permiten dentro de la lucha de clases -entre otros efectos-, generalizar del cuerpo social de forma binaria y jerárquica, donde domina lo masculino (El estado, las fuerzas militares, el capital, los aparatos represivos, la escuela, etc.) y lo dominado femenino (sectores populares, mujeres, infancias, adultos mayores, disidencias, los recursos naturales, pueblos originarios, disidencias sexuales, etc.); con el fin de desarticular la organización popular ejerciendo otras dimensiones de sometimiento de clase.

Disidencias Revolucionarias en Lucha contra el Capital

Si bien, las heridas de violencia política sexual quedaron abiertas y sin justicia durante la dictadura en Chile; nuevamente experimentamos de forma focalizada y desproporcionada la violencia durante octubre y diciembre de 2019; las cifras son alarmantes: 31 personas fallecidas, 3.748 personas heridas, 2.141 por disparos de armas de fuego de la policía (79% por disparos de perdigones), 427 con lesión ocular (de las cuales 29 sufrieron pérdida parcial o total de la vista), 9.545 detenciones (Un 12% eran menores de edad o adolescentes), 868 casos de uso excesivo de la fuerza, 192 casos de violencia sexual (incluyendo 179 que corresponden a desnudamientos) y 463 casos de tratos crueles, inhumanos o degradantes.

En su reporte el INDH con fecha del 5 de marzo de 2020, se contabilizaron 433 recursos judiciales de mujeres y niñas por violencia sexual de parte de fuerzas del orden; entre las cuales 347 adultas y 70 menores. 57% de estas mujeres y niñas fueron víctimas de tortura (247) y 26% de tortura con violencia sexual (112 mujeres y niñas); no obstante, en abril del presente año, fiscalía cerró el 46% de 3.050 causas activas sin formalizaciones ni avances; tanto por falta de pruebas, víctimas inubicables y en algunas ocasiones dada las falencias en la aplicación del Protocolo de Estambul para la constatación de tortura física y psicológica  -Situación que en cierta medida favoreció a la baja penalidad hacia los perpetradores-.

En este punto, debemos entender el conjunto como un sistema institucional de represión; tanto directa e indirecta mediante la permisividad e inacción, siendo esta una herramienta más que se suma a las cárceles, hospitales, Sename, Iglesia, pensiones, precariedad como aplicación histórica de necro política a través de políticas de muerte hacia los cuerpos no productivos para el gran capital y de subyugación de la clase trabajadora a la dominación de la clase burguesa e impidiendo la lucha por sus reivindicaciones y su ascenso al poder.

Cabe señalar que en la especificidad de la lucha por las libertades democráticas de la clase obrera disidente, el capitalismo y su escala global impacta la estructura social y causa que en las potencias imperialistas al no necesitar la reposición de la mano de obra, las capas acomodadas de la clase obrera y pequeña burguesía logren roles de género más diversos y un más desarrollado movimiento LGBTIQ+ con un cierto grado de permisividad; no obstante, en los países dominados se impone un patriarcado férreo y que a medida que se ha ido avanzando en la conquista de derechos, la lucha LGBTIQ+ se ha ido cooptando e integrando en instituciones del aparato del estado burócrata; esto último favorecido por la carencia de un programa y plan de lucha revolucionario con bases obreras y socialistas que le dieran continuidad y dirección.

La integración y absorción del apartado burgués de la lucha disidente clasista queda en evidencia con un Piñera anunciando en la Cuenta Pública del 1 de Junio del 2021 el Proyecto de Matrimonio Igualitario de la mano de algunas organizaciones LGBTIQ+ elitistas y entreguistas; siendo esta una forma de limpiado de imagen desesperado -El denominado Pinkwashing o lavado rosa– mientras que en abril el mandatario era denunciado en la Corte Penal Internacional por la Comisión Chilena de Derechos Humanos, el ex juez español Baltasar Garzón, la Asociación Americana de Juristas y el italiano Centro di Ricerca ed Elaborazione per la Democrazia por su responsabilidad política en los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante el estallido social; es grave el intento de mostrar una cara amable de un estado de aplica una política de violencia extrema en las movilizaciones por una vida digna y se reprimen comunidades en el Wallmapu. Cabe señalar que el matrimonio igualitario no es una demanda con base popular ni de masas; sino, de sectores disidentes pequeño burgueses y liberales; ni siquiera desde el aspecto de la filiación, dado que existe actualmente un proyecto de ley que regula este aspecto para la Unión Civil.

Bajo el panorama actual de crisis mundial del capital; las diversas formas de violencia social se agudizan y afectan de manera redoblada a las disidencias sexo genéricas profundizando las divisiones de clase y precariedad de la vida; frente a ello, lo que puede ceder el capitalismo es insuficiente y nos lleva a considerar la unión en la lucha por una salida transicional del capitalismo al socialismo; entendemos que la clase trabajadora es diversa y capaz de lograr una victoria definitiva para librarse de las garras de la opresión destruyendo el sistema en vez de domesticarlo; para lograr estos objetivos es urgente reagrupar las demandas por las libertades democráticas LGBTIQ+ dentro del Congreso de Bases y que permita por medio de una deliberación amplia, elaborar un plan de lucha revolucionario y socialista en conjunto con el resto de la clase trabajadora en independencia del estado, partidos políticos del régimen, empresas, instituciones e iglesia y que convoque a una Asamblea Constituyente Libre y Soberana; como preámbulo a conquistar un gobierno obrero y socialista, único camino viable y con perspectiva para erradicar todas las opresiones expresadas a través del género, la precariedad laboral en las minorías sociales excluidas, la discriminación social y la re significación de todas las formas de interrelaciones humanas.

En este mes, la clase obrera disidente lucha por encontrar su espacio en la historia de la memoria hegemónica; como testimonio vivo de resistencia ante el terrorismo de estado, el conservadurismo de la iglesia y la opresión capitalista.

¡Por la memoria disidente de ayer y del presente, abajo los privilegios de las élites! Luchemos por las demandas de la clase obrera en su amplia diversidad, en el Congreso de Bases y Frente Único de Lucha por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que nos lleve a un gobierno obrero y socialista!