La perspectiva obrera y socialista en el debate con el eje sindical constituyente

8 de noviembre del 2021

El pasado 2 y 9 de octubre se desarrollaron – de manera virtual y presencial respectivamente – dos encuentros organizados por el Eje Sindical Constituyente (ESC en adelante) con el objetivo de elaborar una propuesta constituyente, desde el mundo sindical, para presentarla a la Convención Constitucional. La iniciativa reunió a más de 90 dirigentes y asesores sindicales, trabajadores de base, activistas, militantes políticos y representantes convencionales de todo el país, principalmente de la minería, los puertos y la metal mecánica. Los encuentros se centraron principalmente en presentar y deliberar la propuesta del ESC, que en su última versión aborda  ejes como: participación ciudadana, garantías constitucionales, libertades de trabajo, derechos laborales, etc.

Desde el POR, reconocemos la iniciativa, en cuanto ha logrado organizar el interés de un sector considerable de trabajadores y luchadores que buscan espacios donde deliberar sobre la coyuntura política del país, encontrar respuestas y elaborar propuestas, y nos sumamos al debate presentando una serie de planteamientos que consideramos fundamentales.

¿Qué tiene que ver la crisis del capitalismo con nuestras condiciones laborales?

En primer lugar, consideramos que es primordial que las y los trabajadores podamos entender nuestras condiciones, en conjunto con las condiciones político económicas que nos determinan. Así, las causas que dieron paso a la rebelión de octubre y la coyuntura política por la que atraviesa el país se enmarcan en la crisis terminal por la que atraviesa el capitalismo a nivel mundial. Es decir, no solo en Chile se está viviendo un “momento único en su historia”, sino en todo el mundo. Hoy, las relaciones capitalistas de producción ponen en duda cualquier posibilidad de un futuro para la humanidad, destruyendo sus fuerzas productivas y condiciones de existencia. No es solo una parte de la humanidad la que se ve aniquilada por la explotación, el hambre, las pandemias y la guerra, sino también la flora y fauna del planeta, producto de las emisiones de CO2 y el calentamiento global. Con la destrucción de la biodiversidad, proliferan las pandemias como el covid, que hoy golpea duramente a la economía mundial, hundiéndola en un impasse que ha tomado como último gravamen la crisis de suministro y financiera que se profundiza en China, amenazando a toda la economía internacional.

A su vez, con la crisis económica, se cierran fábricas, se destruyen puestos de trabajo, aumenta el desempleo y el precio de los bienes, pulverizando el sueldo obrero, aumentan las políticas (a través del gobierno, que son los mismo empresarios) de flexibilización del empleo; la polifuncionalidad; y en la medida que aumenta la automatización, reducen considerablemente el número de puestos de trabajos. Finalmente, en esta situación de crisis la represión y persecución de parte del brazo armado del estado y los gobiernos de turno, reprimen y persiguen a los trabajadores que osan organizarse. Así, plantear la separación de la lucha sindical de la política es un imposible, porque una contiene a la otra. La destrucción del salario pone en pie de guerra a los trabajadores en distintas partes del mundo, que se lanzan a través de las rebeliones populares a derrocar a sus respectivos regímenes políticos. Esto es, finalmente, lo que subyace a la rebelión de 2019 en Chile.

La importancia de dar cuenta de estos elementos para la caracterización, que los compañeros proponen en la Introducción de su documento, para nosotros es fundamental, no sólo para comprender las verdaderas causas que dieron paso a la rebelión y determinan la coyuntura política, sino también, para preparar a la clase trabajadora ante la tarea que la historia le tiene por delante: acabar con las relaciones capitalistas de producción, que como dijimos, hoy hipotecan el futuro, ya no solo de la sociedad, sino de la vida en el planeta.

En segundo lugar, nos preguntamos respecto a la caracterización del 18 de Octubre. En el documento de la ESC se plantea que lo que aconteció en la rebelión fue una movilización ciudadana, lo que en efecto es una movilización en la que hayan participado todos los individuos que componen a la ciudadanía y de manera amplia, lo que nos parece preocupante, dado que deja de lado la perspectiva del alzamiento revolucionario, protagonizado por las masas, por las clases populares, en contra de los intereses capitalistas, los grandes empresarios y sus partidos políticos, con el objetivo de destituir los poderes del estado y establecer una constituyente libre y soberana que dejara el poder en manos de las primeras. Es decir, a la perspectiva del movimiento ciudadano, le oponemos y proponemos la perspectiva del alzamiento revolucionario de la mayoría oprimida, contra su gran enemigo, la élite política, minoría opresora.

Asimismo, el Acuerdo de Paz y Nueva Constitución no puede ser caracterizada como una victoria popular, ya que dicho acuerdo, en esencia, fue una maniobra contrarrevolucionaria con la que los grandes empresarios y sus partidos políticos buscaron detener el avance y desarrollo de un movimiento revolucionario que hacía peligrar sus intereses. Se puede hablar de una victoria popular, como se mencionó, sólo en términos relativos, ya que, efectivamente, esta maniobra la realizan producto de la presión de las masas. Pero esto no lo podemos dejar de decir, sin acompañar también a este hecho, de que este no representaba sus demandas: la destitución de los poderes, una constituyente libre y soberana, etc. constituyéndose en un verdadero desvío a estos. Esto fue absolutamente evidente para todos los que participamos de este hecho histórico, tanto por la actitud y los falsos mea culpas de los empresarios, que asumieron responsabilidad en las causas que dieron paso al “estallido”, prometiendo el cielo y la tierra si este se abandonaba (ojo que llegaron a plantear un sueldo mínimo de 500 mil pesos). Esta cuestión también creemos que es fundamental establecerla tal cual es, ya que sin ella, se confunde a los trabajadores, tras el manto ciudadano, lo que en realidad es un conflicto de clases, impidiéndoles ver claramente a sus verdaderos aliados, a sus enemigos y el camino de lucha por recorrer.

Continuando, se plantea que este movimiento ciudadano se alzó en contra de las desigualdades, la falta de protección y la justicia social, producto del neoliberalismo. Pero en esa caracterización, nos preguntamos ¿Es que acaso los y las trabajadoras conocimos la igualdad, la protección y la justicia social antes del neoliberalismo? El neoliberalismo es reciente en la historia de opresión y lucha de la clase trabajadora. Recién hace 40 años, desde los chicago boys y la instauración de ese modelo a punta de fusiles y de la toma del Estado, es que se instaura una nueva forma del modelo capitalista, pero los y las trabajadoras siempre hemos sido llevados al límite, a la huelga, a la revolución, tanto bajo el capitalismo de libre empresa, como en el de bienestar y el neoliberal.

Es por esto que nos preguntamos ¿cómo será posible acabar con las condiciones de explotación sin acabar con las relaciones capitalistas de producción? ¿Cómo se puede conseguir la preeminencia del trabajo,  si por definición, una sociedad capitalista se funda en la preeminencia del capital sobre el trabajo? Creemos importante destacar que no podemos buscar en la desigualdad, la falta de protección y la justicia social, las verdaderas causas del estallido, pues éstas no son más que consecuencias. Las verdaderas causas se encuentran, nuevamente, en las relaciones capitalistas de producción, que producen, desigualdad, malestar, falta de protección y justicia social.

Los ejes que acabamos de presentar respecto de lo planteado en el documento de la ESC son algunas formas de representar, finalmente, fundamentos que nos distingue de este documento, que por lo demás, el lector ya debe haber concluido: a diferencia del documento propuesto, nosotros creemos que tanto las transformaciones que se agencian, como las bases sobre las que se deben asentar las grandes transformaciones que la clase trabajadora necesita, ameritan acabar con las relaciones capitalistas de producción. En esto radica fundamentalmente nuestra posición y lucha. En que en el documento no se aclara, que para alcanzar los derechos que en él se mencionan, se debe acabar con la organización capitalista de la producción. Ahí hay una diferencia radical.

Cualquier constitución que quiera representar jurídicamente el fin de las miserias de las masas populares no puede sino comenzar estableciendo el fin del derecho de propiedad privada sobre los medios de producción. El fin de la propiedad de unos pocos sobre la industria, que destruye el planeta y hace posible la explotación de los trabajadores; el control de la economía por unos pocos, que termina hundiendo a la sociedad en el caos del mercado. Un elemento central que la propuesta no señala, y que, creemos debe ser superado por la socialización, por el control democrático de los trabajadores sobre los medios de producción. Por el establecimiento de relaciones socialistas. Sin esta transformación fundamental, sin que los trabajadores controlemos la producción, ninguno de los derechos que el ESC busca defender se podrán realizar, transformándose a la larga en alguna forma de adaptación a la explotación y la depredación capitalista.

Son finalmente estos elementos, los que desde el POR queremos aportar para el debate, junto con destacar la importancia fundamental de coordinar las luchas en curso. En este momento, se encuentran una serie de conflictos sindicales, de huelgas, de trabajadores en lucha, que mientras, se debate sobre los derechos laborales, están siendo víctimas de los más terribles atropellos. Los conductores de Enex en Talcahuano, las compañeras de Tottus en Copiapó, la lucha del comercio por el cierre a las 19.00 hrs, los pescadores artesanales, jardines infantiles, la minería y todos los trabajadores que hoy se encuentran en lucha, requieren hoy de la solidaridad de los trabajadores que se agrupan en el ESC, y no de mañana, cuando se promulgue la nueva constitución. En esto también aportamos al debate. Creemos que este encuentro no solo se debe enfocar en establecer los elementos formales de la nueva constitución, sino que se debe ampliar hacia la coordinación de todas las luchas de los trabajadores.

A lo que además agregamos, la realización de un gran congreso de bases del movimiento obrero, un Congreso de Trabajadores, en que no solamente se delibere una propuesta a la CC, sino que también, un plan y un programa de salida a la crisis capitalista que hoy nos azota. Todo esto sobre la base de un profundo trabajo de agitación en las bases sindicales, tanto de esta perspectiva, como el involucramiento de cada trabajador en ella. En esto consiste, finalmente, la perspectiva obrera y socialista que defendemos al interior de los encuentros del Eje Sindical Constituyente, a partir de los cuales esperamos aportar al debate, defendiendo la unidad de la clase sobre la base del más irrestricto debate democracia obrera.