Frente a los límites de la Convención Constitucional: Asamblea Constituyente libre y soberana

Escribe Adriana R., 30 de junio del 2021

Ante el inminente inicio de la Convención Constituyente anunciada el 4 de julio, los escaños independientes difundieron la declaración de “La vocería de los pueblos”. En esta, más de 400 organizaciones adhirieron a los 34 escaños firmantes. El POR recibió la carta de los compañeros de la Lista del Pueblo, la cual respondimos para iniciar un fraternal debate político, tomando en cuenta la delimitación con los programas reformistas y proponiendo un programa revolucionario.

En la respuesta, manifestamos la necesidad de partir por la caracterización del estado en que se encuentra la bancarrota del régimen capitalista mundial y de cómo golpea en la región, para poder tener una mirada de conjunto de las políticas por parte de los partidos del régimen y de los Estados que acuden al rescate capitalista directo por medio de planes de ajustes, precarización laboral y despidos –manteniendo la reapertura económica durante la pandemia. Este método de análisis permite desarrollar un programa de transición en beneficio de los intereses de la clase trabajadora, para oponer una alternativa superadora a la barbarie actual, o sea, un gobierno obrero y socialista.

Sobre el debate programático

Sostenemos que los 6 puntos propuestos por estos escaños, que en principio defienden las libertades democráticas y el carácter soberano de la CC, deben servir como base para el desarrollo de este programa. En base a estos puntos, impulsan una serie de convocatorias a instancias asamblearias, donde como requisito se propone emitir una declaración jurada y certificado del SERVEL para determinar el carácter de independiente del asistente. En este punto queremos polemizar, porque entendemos que la independencia política se tiene que traducir en una delimitación de los programas capitalistas. El hecho de no pertenecer a un partido no es garantía de que la postura política refleje los intereses como clase oprimida y, por otro lado, el hecho de que existan militantes de partidos de la izquierda revolucionaria no tiene que ser motivo de segregación. Hasta incluso defendiendo el derecho a la libertad de expresión, en caso de que asistieran militantes de los partidos del régimen, abre la oportunidad de dar una lucha política abierta mediante la deliberación. Alertamos, a su vez, que el uso de una herramienta estatal como el SERVEL, abona a la intromisión del Estado en los ámbitos deliberativos.

El carácter soberano que se le quiere signar a la CC parte de un equívoco. Esta mutación no es posible en tanto que la génesis de este partió del acuerdo por la paz, concertado por los diferentes partidos —desde la derecha hasta la izquierda reformista— para sostener a un régimen tambaleante. La CC se erige en función de bloquear el desarrollo de la Asamblea Constituyente libre y soberana. La vigencia de esta instancia de transición que puede avanzar hacia el gobierno de la clase obrera, es conocida por los cuadros políticos de la burguesía. En otras notas editoriales, planteamos que los límites impuestos iban a chocar con las demandas de la clase frente al Estado y los pilares capitalistas que se quieren mantener intactos. Esa crisis debería ser superada por medio de un frente único que se proponga una serie de acciones con movilizaciones y la huelga general, planteando a su vez la necesidad de desarrollar más órganos de deliberación desde las bases, como un congreso de las y los trabajadores, en pos de recuperar la dirección de las centrales sindicales.

La izquierda reformista

Por su parte, manifestamos que la izquierda reformista (PC, PS, FA), carece de un programa de salida a la crisis y de un plan de lucha. Impulsan un programa de dependencia del nacionalismo burgués y de estatizaciones para impulsar el propio desarrollo de la burguesía en detrimento económico del Estado, vía contribuyentes, consumidores y asalariados. La baja participación electoral en la CUT que dirigen y el 10% de votantes en segunda vuelta a favor de Oliva (FA), dan cuenta de una ruptura con las bases y el conjunto de trabajadores. La ola de despidos, suspensiones, rebajas salariales y ajustes al sector público, sumado al ascenso de contagios y muertes por Covid-19, no encuentran superación por parte de estas variantes que mantienen la permanencia de Piñera y los intereses de la burguesía.

La variante de un gobierno del tipo frente populista se encuentra a la orden del día. Por un lado, buscarán acuerdos con los sectores de la ex concertación y, por el otro, para garantizar el funcionamiento de la CC, intentarán cooptar a los escaños independientes, mimetizando demagógicamente las demandas tales como la libertad de los presos políticos, cuando diputados del FA han votado a favor de la ley “anti protesta” o no convocan a la movilización nacional impulsando la huelga general desde las centrales sindicales.

La izquierda revolucionaria

La crisis de dirección revolucionaria debe ser superada en esta etapa histórica de agotamiento del régimen capitalista. La lucha por un gobierno de la clase obrera plantea el desarrollo programático y la construcción del partido obrero revolucionario. Actualmente, en Chile existen varias corrientes de izquierda revolucionaria, las cuales intervienen en las luchas obreras en curso o han intervenido en las elecciones constituyentes, como el caso del PTR o Movimiento anticapitalista con lista propia, o el caso del MIT y Trabajadores al poder en la Lista del Pueblo. Como POR, hemos llamado a realizar un apoyo electoral, pero no político en la medida que aún no hemos logrado dotarnos de una instancia de deliberación programática para impulsar un frente único de lucha, y superar las diferencias de caracterización y orientación política.

A nivel mundial, presenciamos las desviaciones de los partidos de izquierda que se adaptan al parlamentarismo, suprimiendo la perspectiva de la lucha por el poder. En el país lindero, la experiencia del FIT-U está siendo balanceada y criticada desde el Partido Obrero Tendencia, organización con la cual confluimos políticamente. Las conclusiones sobre este frente de carácter electoral deben abonar a la superación de los limites democratizantes. Una instancia que convoque a las fuerzas de izquierda revolucionaria debe contemplar un periodo de tiempo suficiente para el intercambio de documentos políticos para su estudio y debate, en una serie de asambleas de bases para votar un documento final y un plan de lucha que impulse la organización y acción conjunta en todos los frentes. En este sentido, la perspectiva de la asamblea constituyente, libre y soberana que supere los límites de la CC, implican profundizar la lucha por el frente único y el desarrollo del programa de transición.

Huelga General

¡Fuera Piñera!

Asamblea Constituyente libre y soberana

Por un gobierno obrero y socialista