El Cupo Laboral Trans y todas nuestras reivindicaciones

Escribe Enid Soledad, 15 de julio del 2021

El 21 de junio de 2021, un grupo de organizaciones trans y diputados ingresaron un proyecto  de Ley al denominado “Cupo Laboral Trans”, que promueve al menos un 1% de inclusión de  personas trans en instituciones públicas; si bien es una medida de avance en la conquista de derechos de las disidencias, , hay  puntos en ella que es necesario analizar, profundizar y  debatir. 

El Cupo laboral trans, forma parte de todo un pliego de reivindicaciones pendientes, en este  marco de crisis capitalista, la pauperización es aún mayor y la necesidad de arrancar mejoras  en las condiciones de vida también. El marco deliberativo que se abre, en un proceso abierto  desde la rebelión popular del 18 de octubre, posibilita que generemos las instancias abiertas,  masivas y de debate, para identificar y tensionar en muchos aspectos que no están cubiertos  en el proyecto de ley, presentado por Paula Narváez (Natalia Castillo y Pablo Vidal) y por una  diputada de Renovación Nacional (Érica Olivera).

Profundizando el Cupo Laboral Trans 

Partiendo desde un punto central; la pregunta en cuestión es ¿qué tan protegides estamos de  la súper estructura de precarización ya existente?, lo que se busca con la ley es centrar la  “igualdad” de oportunidad laboral; pero, igualdad ante la ley no necesariamente implica  igualdad de oportunidades frente a la vida y en un panorama nacional en donde las mujeres de la clase trabajadora lideran en la cantidad de subcontratos, inestabilidad laboral, acoso y abuso laboral; las  disidencias pasamos a también sufrir la precariedad de igual o peor manera. 

En cuanto a la cobertura; la consideramos una estrategia focalizada a la clase social más precarizada o una política más amplia? Este aspecto es muy relevante por la  segregación que hacen organismos de Estado en determinar quién es más precarizado o no;  por ejemplo, con las dinámicas laborales actuales tener un título universitario y arrendar un  departamento te coloca en el estrato socio-económico de más altos ingresos y de menor  precariedad en el Registro Social de Hogares; si bien hay compañeres trans que ni siquiera  tienen un hogar, no implica que su precariedad “relativa” sea menor o mayor a la de una  persona trans con profesión; pero, que arriesga el embargo de sus bienes por deudas del CAE,  por bajos sueldos o por cubrir gastos de enfermedades crónicas. 

En cuanto a calidad; la pregunta es bajo qué modalidad se contrata. La mayoría de los  empleados públicos no tienen contratos y otros más especializados (Como por ejemplo,  contables, abogados o informáticos) están subcontratados por empresas privadas  tercerizadoras, que mantienen licitaciones con el Estado. Un trabajo de calidad,  necesariamente debe ser un trabajo “estable”, bajo planta permanente y que permita tener  un contrato indefinido. Solo así es posible cubrir nuestras necesidades básicas. 

Otro aspecto tiene que ver con las lagunas previsionales, en casos como mujeres trabajadoras  precarizadas, que suman 10 años de cotizaciones previsionales y que son prácticamente  inviables para optar a una pensión digna; en este aspecto, serían necesarias incorporar  políticas de compensación como el Aporte Previsional Solidario o medidas para ampliar el  monto de la Pensión Básica Solidaria (Que hoy no es más que $160.000).  Por  un sistema  previsional único, con aporte exclusivo de los empleadores, equivalente al monto de la  canasta familiar indexado a la inflación. 

¿Puede ser una herramienta antisindical? bajo ciertos aspectos si, las personas trans que  acceden al trabajo bajo estas modalidades u otras de ayuda social podrían ser impedidas de acceder a la lucha por los derechos laborales; pues las instituciones pueden considerar casi “un favor”  darles empleo y que no están en posición de exigir más; por ende, si en la mercado laboral se  les dificulta el empleo estable y se les incorpora, la discriminación va a continuar en forma de otras prácticas que con la institucionalización legitimen una serie de  limitaciones con respecto al ejercicio de los derechos laborales con respecto a otros  trabajadores. 

¿El acceso será abierto, o sólo para personas trans de organizaciones a través de convenios  especiales con el estado? ¿Se podría transformar en un cuoteo o estrategia de propaganda  producto de la sobre exposición de las personas que accedan al beneficio en épocas de  campañas políticas? 

Por la conquista de nuestras reivindicaciones

Los puntos expuestos son sólo algunos de muchos y que necesariamente deben debatirse; si  bien es relevante luchar a favor de leyes que rompan la dominación hétero-CIS y que avancen  progresivamente en el reconocimiento de la arbitrariedad del determinismo biológico y  heteronormativo; no podemos pretender con ello ocultar los conflictos entre opresores y  oprimidos. 

Si bien, producto del golpe social y económico causado por la pandemia nos vemos  presionados a tomar estas iniciativas; no necesariamente estamos reconociendo los efectos de  la crisis global capitalista que devalúa la mano de obra y los títulos profesionales-técnicos; y  que la inestabilidad laboral afecta hasta les más calificades, configurando la denominada  “Crisis de las clases medias” que fue un factor relevante del estallido social (Recordemos el  alza del pasaje del transporte público golpeó a la clase media y baja). 

Por ello, es relevante pensar en la inclusión laboral a toda la comunidad lgbtiq. Pero  fundamentalmente, vincularlo a la lucha por las mejores condiciones de trabajo en las cuales  nos encontraremos: Contratos en planta permanente, con salarios iguales a la canasta familiar  indexados a la inflación, jardines infantiles gratuitos, derecho a la organización sindical, entre  otros puntos a debatir. Y por qué no, pensar formas de producción superadoras al sistema de  explotación, como por ejemplo socializando los medios de producción, bajo control y  planificación de la planta trabajadora, con expropiación sin pago y con partidas  presupuestarias del Estado para garantizar la puesta en funcionamiento y los salarios. 

Considerando los paradigmas presentes en el estallido social; la lucha por la dignidad también  requiere una salida a la lógica de trabajo enajenado bajo una sociedad capitalista y la  necesidad de la consolidación del sujeto revolucionario en su multiplicidad de dimensiones;  siendo este “sujeto clase trabajadora” un requisito fundamental para romper con las reglas  patriarcales normalizadas de opresión y así alcanzar un cambio significativo en la hegemonía  del poder; de lo contrario la clase trabajadora seguirá siendo dominada y paternalizada por el  1% más rico.