Discusión programática hacia el MST (Chile)

Escribe Luciano Newen, 11 de enero del 2022

Quisiéramos debatir el último extra de diciembre del periódico Opción Anticapitalista del MST, por carecer un programa obrero y de una orientación socialista. Pensamos que esto ocurre por no tener una caracterización de la bancarrota capitalista y de la crisis política de la burguesía. Buscamos debatir fraternalmente, siempre con el ánimo de aportar, algunas posiciones poniendo a disposición nuestras plataformas para publicar devoluciones políticas. Subrayamos palabras que nos parecen claves.

No estamos de acuerdo con que el 18 de octubre “abrió la lucha contra la desigualdad social” (pág. 1), porque las luchas contra el subcontrato, las AFPs, la privatización y precarización de la educación y de la salud; o contra el SENAME, por las libertades democráticas, mapuche y defensa del medio ambiente, etc., marcaron décadas, y encuentran como responsables también a todos los gobiernos de la ex concertación y no solo a Piñera, lo que explica el declive de la DC y del PS. Estas y otras luchas encontraron un punto máximo durante la rebelión popular que abrió la juventud obrera contra el capitalismo, base de la desigualdad social, del desempleo, de la pobreza. Comenzar las cosas a partir del 18-O abona a la tesis de un estallido espontáneo y a una incomprensión política de la etapa actual por ignorar la profundidad que ha alcanzado la crisis del sistema capitalista en las últimas décadas. Creemos que hay que avanzar en esta comprensión para entonces oponer un programa de reivindicaciones transitorias. Sin esta base, en época de elecciones, una débil delimitación política cae en electoralismo –y en el error de sostener que “Boric es el mal menor” (pág. 4). La política socialista no debe derivarse de la burguesa, sino que debe guiarse de acuerdo a los intereses de la clase obrera.

La muerte de Lucía Hiriart se enmarca en el desmoronamiento del régimen pinochetista de las AFPs que dio rienda suelta a la privatización, al desfinanciamiento del Estado, a recortes presupuestarios, a la corrupción y a la evasión de impuestos de una burguesía hoy presionada por royaltys e impuestos a sus grandes fortunas. Frente a esta transición convulsiva, donde incluso opera una CC que en la práctica es mixta, todos los actores están presentes pero no los trabajadores como clase; las elecciones deben servir entonces para discutir y agitar un programa que organice de manera independiente. Dar una pincelada a los fabulosos rescates económicos estatales al gran capital, a la depredación ambiental y a la crisis financiera en desmedro de los trabajadores y su salud, no basta para comprender, por ejemplo, que no sólo los partidos del régimen son responsables de la miseria. El rol de la burocracia sindical no sólo ha sido “usufructuar” (pág. 3), sino que ha sido piedra angular para implementar la agenda de rescate capitalista en los centros de trabajo mediante su patrocinio; negando elecciones en los sindicatos y asambleas, negociando por anticipado con los empleadores a espaldas de las bases y, en última instancia, amedrentando y despidiendo para contener agrupamientos y posteriores luchas. Están dadas las condiciones para prepararse política y programáticamente; hay toda una nueva camada de activistas obreros que se organizan y asisten al desarrollo de paros y huelgas.

Por su parte, la pandemia, crucial en la crisis aunque no su causante, no puede separarse del derrumbe económico y, obviamente, de un programa para superarlo. Sobre las demandas mínimas debe debatirse un inmediato aumento presupuestario, de contratación de personal especializado en salud y su pase a planta permanente; de aumento de sueldos indexados a la inflación y pago de todos los bonos; la prohibición de la especulación de las farmacias, la producción estatal única de genéricos, la regulación de los precios de los medicamentos y la declaración de la vacuna como bien público. Hay que discutir la nacionalización de todas las clínicas y hospitales, sin indemnización a los capitalistas, bajo control obrero –por un sistema de salud único, universal y gratuito bajo control de los trabajadores y usuarios de la salud.

En este sentido, proponemos discutir que las demandas aisladas, democráticas y por las libertades sean la base –y no el tope- para discutir sobre la huelga general y el control obrero. La crisis aumenta y cada vez se impone más y más el debate sobre un programa de expropiaciones a la gran industria, la banca y el comercio exterior. Cuando la crisis capitalista ha destruido la industria nacional cerrando miles de centros de trabajo y disparando el desempleo, hay que discutir reindustrializar el país; no pagar la deuda pública; aumentar inmediatamente presupuesto para salud, educación y vivienda, etc., discutiendo diversos planes de lucha con reivindicaciones inmediatas. La situación en los centros de trabajo es explosiva, la mayoría de los sindicatos son pequeñas parcelas y las luchas están aisladas. Promover sindicalización, construir sindicatos clasistas, comités y convocar asambleas para discutir los pliegos y coordinar las luchas es fundamental para orientar a los nuevos luchadores.

El MST “exige” (?) la “disolución inmediata de Carabineros y la PDI”, “el fin del sistema judicial y cárceles clasistas”, “que se vaya Piñera” y “que el Parlamento detenga su frenética actividad por sacar leyes de amarre a espadas de la Convención, en contra de los trabajadores y de los cambios que el país quiere” (pág. 3). Pensamos que este planteo siembra ilusiones democráticas. Sin programa, ¿El MST exige que su planteamiento de poder entonces lo realice la CC? Criticamos esta teoría a los compañeros del MIT (aquí). La Convención, un satélite del Estado capitalista, no puede transformarse en el órgano dirigente porque tendría que destituir al gobierno de turno y revocar los poderes del Estado. Una Asamblea Constituyente (AC) sólo puede ser libre y soberana por un avance en la conciencia, organización y lucha de los trabajadores, hasta concluir que deben convocarla. Este grado de deliberación y resolución sería tan alto, la crisis social tan profunda y el régimen tan endeble, que se plantearía con total magnitud la cuestión de la toma del poder, o sea de superar históricamente la consigna de la AC. Les recordamos a los compañeros y compañeras del MST que el espíritu de la CC fue, precisamente, la de bloquear las tendencias a la huelga general y la instauración de una AC libre y soberana. Sostenemos que esta consigna de transición al poder sigue plenamente vigente.

El MST exige “pensiones dignas de cargo de la nacionalización y estatización de nuestras riquezas básicas, el presupuesto de las FFAA y represivas y el impuesto progresivo a las grandes fortunas” (pág. 3), nada dice sobre la necesidad de que las nacionalizaciones sean sin pago de indemnizaciones a los capitalistas y bajo control obrero. Nada tampoco sobre el sistema tripartito que en otros números proponían como un nuevo modelo previsional, sino que ahora van “por el cuarto retiro y la devolución de esos dineros a los trabajadores” (pág. 3). La crisis jubilatoria planteada abre el debate sobre expropiar a las AFPs en pos de un sistema público, con pensiones definidas en asambleas de trabajadores y jubilados discutiendo que sean al nivel de la canasta familiar y acordes a la inflación, y aportadas por el empleador.

Apelando a la unidad y defendiendo los métodos de la democracia obrera, propone formar “una sola central democrática” (pág. 3), sin recuperar los sindicatos. ¿Paralelismo sindical? Esta es una concesión a la burocracia y no contribuye a la unidad de los trabajadores. Para evitar la dispersión hay que discutir demandas, apuntar a recuperar los sindicatos y las centrales obreras que se encuentran en manos de la burocracia y, junto a las centrales autónomas de la CUT, llevar adelante los pliegos de demandas y coordinar las luchas a una mayor escala.

Finalmente, no podemos no hacer mención al “verdadero socialismo” (pág. 3) del MST. Saluda la unidad del trotskismo y los luchadores del FIT-U argentino por sacar “más de un millón y medio de votos en las últimas elecciones, varios diputados nacionales y provinciales y muchos concejales” (ídem). Ya entregamos a los compañeros del PTR hace meses un documento (aquí) advirtiendo de los peligros de no someter a balances políticos para una adecuada asimilación y en clave internacionalista las experiencias de otros países. Difícilmente el FIT-U irá “por los intereses de los trabajadores y el pueblo y por una Argentina socialista, realmente democrática e internacionalista” (ídem), si se considera la expulsión sumaria de 1.300 militantes, hoy Política Obrera, por parte del PO oficial y, por tanto, del FIT-U, o los quórums de esa bancada a proyectos pro-capitalistas y anti-obreros varios. En fin, la adaptación de la izquierda al Estado es un tema que nos interesa discutir.

Hemos discutido al morenismo que votar a Boric fue una cuestión práctica y no de principios, se trataba de evitar el triunfo de Kast, de defender las limitadas libertades democráticas existentes y algunas demandas de la rebelión popular, con una clara delimitación e independencia políticas, discutiendo, agitando y organizando las reivindicaciones –además en un evento donde las masas concurrieron.

Todo lo anterior sugiere que este planteamiento de conjunto trasciende al resultado electoral y que las tareas desprendidas se abocan a todo el próximo periodo. Les proponemos a los compañeros del MST y a todas las organizaciones iniciar un proceso de debate político y programático que discuta que nuestra única garantía es armarnos de un programa y movilizarnos rumbo a la huelga general, perfilando un congreso de trabajadores ocupados y cesantes que la prepare mediante la recuperación de los sindicatos y defendiendo los métodos de la democracia obrera. A potenciar esta idea, dotarnos de un método, y movilizarnos con completa libertad de crítica, como un frente único obrero para ampliarnos el campo de lucha las organizaciones y agrupamientos de trabajadores, y para aportar a una tarea central, que es la de construir un partido obrero en el país. Esperamos que para nuestro tercer plenario abierto ahora sí puedan asistir para intercambiar informes políticos e iniciativas. Saludos socialistas.