Chile inmerso en la aguda crisis política y financiera mundial

¡Ante el agotamiento del régimen, luchemos por la salida obrera y socialista!

Escribe Partido Obrero Revolucionario 23 de septiembre del 2021

La bancarrota capitalista mundial ha alcanzado una nueva dimensión, y enmarca la situación política de cada país. China abre un nuevo escenario de la crisis financiera con el derrumbe del desarrollador más grande del mundo, Evergrande, que adquirió una deuda de US$300 mil millones y que podría desatar una crisis similar a la de 2008 tras el colapso de Lehman Brothers. Frente a esto, el gobierno chino pretende disminuir el valor de las propiedades y arriendos, y se prevé la caída de los acreedores en las bolsas y de los precios de materias primas de las economías periféricas. Es el caso de Chile, donde la baja del precio del cobre en el mercado mundial impactará en aumento inflacionario y pérdidas de empleo. 

En medio de una grave crisis de poder, Brasil ha sido protagonista de marchas y contramarchas. El 7/9, Bolsonaro amenazó con un golpe de Estado al convocar movilizaciones contra la Justicia y el Parlamento. Aunque el agro negocio se sumó con bloqueos de rutas, los pocos miles de manifestantes movilizados no garantizaron la concurrencia esperada. La prensa anunció el golpe fallido como un “malentendido”. En la contramarcha –convocada por diversos sectores, entre ellos la CUT– que denunció la gestión bolsonarista de la pandemia y la fuerte crisis social y económica en el país, estuvo ausente el PT y el PSOL, porque buscan transitar ordenadamente hacia las presidenciales.

En Uruguay, la clase obrera llevó a cabo una huelga general de 24 horas el 15 y 17/09, convocada por el PIT–CNT, oponiéndose a los ajustes del gobierno para paliar la crisis pero que ha perjudicado a los trabajadores y a los sectores populares. Sobrepasando las demandas netamente económicas, solidarizó con 15 profesores del  Depto. de San José reprimidos por luchar contra la reforma constitucional del 2019. La huelga contó con la adhesión de cooperativas de transporte y muchos servicios, entre ellos salud y educación, junto con trabajadores agrícolas que sufren las consecuencias de la gestión empresarial de la crisis económica y sanitaria por parte del gobierno de Lacalle. 

En Chile, comienzan a surtir efecto las consecuencias de la política monetaria del Banco Central (BC). El encarecimiento de la UF, que ya sobrepasa los $30 mil, traerá aparejado un alza de todas las deudas pactadas bajo esa denominación, como los créditos hipotecarios, de consumo, educativas y de salud. Las loas al BC, según las cuales sería la única institución responsable de contener el recalentamiento de la economía, son interesadas. Lejos de favorecer un control sobre la especulación capitalista de los precios que beneficie a las familias trabajadoras, impulsa una política recesiva para reducir la masa de dinero circulante y restar presión sobre los precios. A pesar de ello, la inflación continúa conforme el dólar se mantiene al alza. 

La gestión capitalista de la pandemia, presionada por la apertura económica, no ha logrado la inmunización de la población. Las cifras de contagios se mantienen altas debido a la flexibilidad de movilidad creciente, a la apertura turística interna durante las “fiestas patrias”, y a la propagación de la variante Delta –que afecta a un 60% de las personas no vacunadas, e incluso a quienes tienen las 2 dosis. Como en Europa, ante el anuncio de la apertura de fronteras en octubre, es de esperarse nuevas variantes y un alza de contagios.

En este cuadro, el régimen busca bloquear la deliberación en la Convención Constitucional. Aún entrampada en el reglamento, estéril, queda relegada de los debates constitucionales, como mostró esta vez la disputa, entre diplomáticos, de la plataforma continental con Argentina, impulsada por Piñera la semana pasada. El ninguneo a la CC se devela en el último debate presidencial donde apenas fue mencionada. Sin embargo, a dos meses de los comicios y aun cuando el régimen pretende trasladar el debate en torno a la cuestión del poder a este ámbito, la agenda electoral aún no logra despertar el interés de las masas chilenas. El 50% de la población se mantiene indecisa ante las 7 postulaciones –que encabeza Boric con un 13%, Sichel con un 11% y Provoste con un 6%. El centro del debate entre las candidaturas es el 4to retiro de la AFP, donde un acotado sector de la población aún mantiene fondos. Las masas han quedado con la incertidumbre en torno a la mantención del IFE, que ya fue disminuido en un 50%, y de su futuro previsional.

En cuanto a este último aspecto, la “ley corta” de pensiones de Piñera enviado al Congreso para aumentar la Pensión Básica Solidaria a $177 mil mensuales y extender la cobertura del Aporte Previsional Solidario desde el 60% actual al 80%, reaviva la falta de homogeneidad en las filas de Chile Vamos –el conglomerado de gobierno. A diferencia de Piñera, la diputada Camila Flores (RN) aseguró que “esto llega de manera muy tardía”, y Jorge Durán (RN) planteó que “es un método desesperado para frenar el 4to retiro”. La oposición, desde el PS, sostuvo que este proyecto “no detendrá la tramitación del 4to retiro, sino que busca presionar para dar vuelta la votación”. Desde el Frente Amplio, Boric, que sigue desligándose de su rechazo inicial al 4to retiro, aclara su compromiso con el BC; aseguró que debe constituir renta, instando a la paga de impuestos y a que se haga en cuotas “para no seguir recalentando la economía”. Respecto de la “ley corta”, saluda el planteo de Piñera de fortalecer el “pilar solidario”, pero apunta a reforzar el “pilar contributivo”, o sea aumentar los impuestos “a los que más tienen”, para aliviar a las Pymes. 

La gestión capitalista se encuentra en la mira de la clase trabajadora chilena, que mantiene en alza una seguidilla de huelgas, poniendo en jaque la política del IFE laboral por no aliviar sus necesidades. Dos huelgas ilustrativas lo señalan: la del Sindicato de Banco Estado Microempresas (BEME) que la inició este martes por primera vez en su historia, y la de los trabajadores de Volvo Chile –inédita en 50 años. En curso también se encuentra el paro de 8 recorridos de SUBUS y, a la fecha, las bases del Colegio de Profesores plantean la votación para iniciar la huelga y movilización. 

El intento de frenar este proceso se combina con persecuciones judiciales como el que atraviesa el personal de la imprenta Ártica, o como da cuenta la declaración de la empresa Transbank que, disponiendo que no se puede ejercer el derecho a huelga, precipitó la medida de fuerza por 9 días por parte del sindicato contra la hiper flexibilidad laboral y la pérdida beneficios. La huelga implicó la satisfacción del petitorio presentado, con un bono de término de conflicto de $3 millones por un período de dos años, mejoras en los beneficios, cupos de renuncia voluntaria con indemnización, prohibición de descuentos por necesidad de la empresa por concepto de AFC, mejora de remuneraciones, y aumento de aguinaldos para las fechas especiales. 

A diferencia de la caracterización de la izquierda en relación a un reflujo, y por lo tanto a adecuar la agitación con consignas democratizantes como la del “sistema previsional tripartito”, desde el POR planteamos que la crisis capitalista mantiene en tensión la lucha de clases. La necesidad de desplegar consignas transicionales de poder como el fin a las AFP mediante su expropiación para la formación de un sistema previsional único, financiado por las patronales y bajo control de jubilados y trabajadores, lejos de ser “sectarias”, abonan la perspectiva hacia un gobierno de trabajadores que garantice medidas como el reparto de las horas de trabajo entre ocupados y desocupados, un salario mínimo acorde a la inflación, discutido en asambleas, y salud pública y gratuita, entre otros, marcando el límite histórico del capitalismo en decadencia. 

Para superar la experiencia frustrada del fenómeno independiente sin programa, convocamos a las organizaciones combativas, a los sindicatos en lucha y a los sectores independientes, a impulsar un Frente Único que coordine las luchas obreras para discutir un programa de transición al poder, convocando un Congreso de bases de trabajadores y trazar un plan de lucha, hacia la asamblea constituyente, libre, soberana y con poder.